
Hay momentos
Que cansado el hombre de mirarse
Anega su espíritu en lago tormentoso.
Los hay
Que el bullicio de su propia alma le irrita
Le envenena
Los latidos silenciosos de su corazón
Le hastían
Y el palpitar de su sangre en las venas
Le encadena
Momentos hay, que son fuego, que son látigo.
* Imagen tomada del muro de Islam Gamal.
Luz Marina Méndez Carrillo/08062019/Derechos de autor reservados.
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